Consejos para maquillar la nariz

Consejos maquillaje nariz

Porque el maquillaje hace milagros y logra mejorar o disimular las narices más ostentosas. Aquí os ofrezco algunas ideas y consejos para maquillar la nariz, apenas unos apuntes para que luego investigues en función del problema que quieras solucionar.

Básicamente debes estudiar las características de tu nariz y practicar hasta que encuentres la manera que más te conviene; juega con las luces y las sombras: oculta los defectos con maquillajes oscuros y alumbra y dibuja volúmenes con un lápiz iluminador o un corrector más claro que tu piel o que tu base habitual.

Cómo maquillar una nariz pequeña

Si tienes la nariz pequeña, da volumen a su parte central con correctores claros.

Cómo maquillar una nariz grande

Si tienes una nariz grande, disimúlala con toques entre las cejas y a ambos lados del apéndice nasal de una base más oscura que la que usas en el resto del rostro.

Cómo maquillar una nariz ancha

Algo parecido deberás hacer si tienes la nariz ancha: aplícate en los laterales un maquillaje más oscuro del que usas para maquillar la cara, y en la parte central de la nariz, un maquillaje más claro.

Cómo maquillar una nariz larga

Si tienes la nariz muy larga, o si es aguileña, utiliza un corrector oscuro para la punta de la nariz.

Cómo maquillar una nariz protuberante

Si tienes un caballete muy pronunciado, atenúa la protuberancia con un corrector oscuro.

Hasta aquí mis consejos para maquillar la nariz. No olvides que lo más difícil no es aplicar los productos, sino hacerlo de manera que apenas se note, es decir, nada de brocha gorda, mucha delicadeza y mucha labor de difuminado, que puedes realizar con esponja, pincel e incluso directamente con los dedos.

Y lo último: cuando procedas a maquillarte la nariz no lo hagas en un espacio en el que solo dispongas de un único foco de luz proyectada desde arriba, la luz cenital distorsiona las percepciones y, como consecuencia, es mala consejera.


Si digo “nariz”, ¿cuál es la primera que te viene a la mente? ¿La de Cleopatra, legendaria? ¿O la que Quevedo, con notable mala leche, atribuía a Góngora?

No sé yo si la reina de Egipto engañaba a sus admiradores con polvos del Nilo u otros afeites, pero estoy convencida de que si don Luis de Góngora (no estaba en los usos y costumbres de la época, lo sé) se hubiera aplicado siguiendo mis útiles consejos para maquillar la nariz, a Quevedo le habría resultado mucho más difícil sacarle los colores.

Érase un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
érase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.

Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egito,
las doce Tribus de narices era.

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