Florence Colgate, la cara más simétrica del Reino Unido

Florence Colgate la cara perfecta

Os propongo un juego al que yo ya he jugado. Os propongo comprobar cómo se verían 15 celebridades si sus caras fueran simétricas.

¿Lo habéis hecho ya? Tiene su gracia ver lo mucho que cambian según les veamos con sus dos lados izquierdos, o con sus dos lados derechos. Ojos más pequeños, o más grades; nariz más estrecha, o más ancha; labios más carnosos, o mucho menos…

Confieso que la mayoría de los que aparecen me gustan más en su estado natural, que es la suma de dos mitades asimétricas. Perfectos en su imperfección.

Nos pasa a todos: tenemos un ojo más chico que el otro, lucimos a un lado la cara pecas que no están en el otro, una de nuestras cejas es más ancha o está más poblada que la otra, las orejas son distintas y distinto es el nacimiento del pelo a derecha e izquierda. Nos imaginamos simétricos, pero no lo somos.

Bueno, todos menos Florence Colgate, un apellido que invita a sonreír 😉

Esta joven de 18 años ganó un concurso de belleza emitido por el canal ITV británico. Su mérito: ser la mujer con la cara más simétrica del Reino Unido.

Vale, el dictamen del programa televisivo es sin duda exagerado, porque obviamente por el certamen no pasaron todas las mujeres británicas, sólo 8.000, que no son pocas. Y entre ellas, la de Florence resultó ser la cara más perfecta.

Y no midieron a ojo de buen cubero, no: su mérito es lucir una perfección matemática, conforme a parámetros establecidos por la ciencia.

Dos ejemplos: la distancia entre sus pupilas representa un 44 % del ancho de la cara, cuando la proporción perfecta es del 46 %; yallí donde los cánones determinan que la distancia entre los ojos y la boca ser untercio la longitud de la cara, Florence roza la perfección con un 32,8 %.

No hay que obsesionarse, pero admito que tras escribir lo que habéis leído, me he ido al espejo a mirarme y medirme la cara y a imaginar cómo sería yo con mis dos mitades izquierdas y con mis dos mitades derechas. En el primer caso tendría los ojos más pequeños y pegados a la nariz; en el segundo, unas orejas con cierto vuelo. Y en los dos, añoro a mi yo original y asimétrico. Será que le tengo cariño…

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